Guerra de espías en el PP de Madrid

 

El número dos del alcalde presenta una denuncia tras comprobar que fue vigilado, mientras el consejero de Interior de Aguirre niega estar detrás de la trama

El escándalo por la supuesta trama de espionaje dirigida por el consejero madrileño de Interior trascendió ayer el ámbito regional y se enmarcó en la batalla política por el control del partido y de la presidencia de Caja Madrid que mantienen la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón. Si el martes el diario El País desvelaba que el vicepresidente madrileño, Ignacio González, había sido objeto de seguimientos, ayer le tocó el turno al vicealcalde, Manuel Cobo. El hombre de confianza del regidor fue espiado, según el diario, por ex guardias civiles a sueldo de la Comunidad.

Pero los datos de la trama indican que la guerra de espías está vinculada también con la renovación en el PP nacional. Los seguimientos a Cobo se produjeron en abril del 2008, en pleno período precongresual del partido y cuando Gallardón apoyaba la continuidad de Rajoy, mientras Aguirre se postulaba como relevo respaldada por sus consejeros. El diario revelaba ayer parte de los informes elaborados sobre Cobo.

Poco antes, en septiembre del 2007, el departamento de Interior bajo el mando de Granados había creado un equipo de asesores de seguridad dirigido por un ex policía al mando de tres ex guardias civiles. El jefe del equipo, Marcos Peña, reconoció que entre sus tareas estaba la elaboración de informes sobre tramas de corrupción en ayuntamientos dirigidos por socialistas.

El propio Cobo corroboró ayer los datos que se desvelan en el informe sobre sus desplazamientos. «Quiero saber quién lo ha hecho; si tiene un sueldo público y si el organismo que les paga tiene competencias para ello», afirmó, tras anunciar que presentará una denuncia ante la Fiscalía de Madrid. Lo mismo había hecho el día anterior el vicepresidente de la Comunidad, Ignacio González, también espiado.

«Equipos parapoliciales»

Cobo tachó de «equipos parapoliciales» a sus supuestos vigilantes y aseguró que lo que han hecho es «absolutamente ilegal». «No voy a entrar en sospechas, no sé quién está detrás», respondió cuando se le preguntó por el origen de los seguimientos. Sí reveló que ayer por la mañana habló con Granados por teléfono y que Esperanza Aguirre le había enviado un mensaje telefónico SMS, sin detallar su contenido.

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