Mañana sábado, 6 de diciembre, celebramos el cumpleaños del mayor logro en la historia de España: la recuperación de nuestra democracia. En el trigésimo aniversario de
Estos treinta años han sido, sin duda alguna, los mejores de la sociedad española. En 1978 no existía la educación obligatoria y gratuita hasta los 16 años, la sanidad no era un derecho que alcanzara a todos los españoles, la igualdad de la mujer no existía ni en las leyes, el Estado Autonómico sólo era un proyecto, no pertenecíamos a
Hace 30 años que el pueblo español se sintió protagonista de su devenir histórico y hoy puede sentirse legítimamente orgulloso de haber sido capaz de situarse a la altura de los países de su entorno con la convicción de estar entre los países más avanzados del mundo.
El espíritu de concordia que forjó nuestra transición hacia la democracia, el deseo de reconciliación y la voluntad de convivir pacíficamente, han hecho de nuestro país un ejemplo en todo el mundo. Somos referencia de cómo se ha de transitar pacíficamente de un régimen autoritario a una democracia constitucional. Somos ejemplo de confianza en el diálogo, de tolerancia, de respeto y de búsqueda de entendimiento mutuo. Esos valores siguen siendo hoy nuestros principios más valiosos para afrontar el futuro con determinación y serenidad.
Para los y las socialistas, la del próximo 6 de diciembre es algo más que una jornada para la celebración. Queremos vivir juntas y juntos esa fecha como una oportunidad para renovar nuestro compromiso con
Porque
Un progreso que nos pertenece a todas y a todos, porque la modernización de España contiene la generosidad y el esfuerzo de toda la ciudadanía, de todos los actores políticos y agentes sociales y de todas las Administraciones.
A día de hoy, todavía son muchos los países en los que la libertad de prensa no existe, en los que una persona puede ser perseguida por sus creencias religiosas o por su orientación sexual, en los que las mujeres no tienen reconocidos los mismos derechos que los hombres, en los que la cultura está vigilada… Son países en los que no existe una Constitución como la nuestra.
Por ello, podemos y debemos sentirnos satisfechos y satisfechas de ese éxito común que ha supuesto y sigue suponiendo nuestra Constitución, pero también debemos sentirnos responsables del futuro de nuestra democracia.

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