A la vista del tijeretazo que Aguirre ha propinado al presupuesto de las universidades madrileñas, Maru Menéndez preguntará a la presidenta regional si las considera una prioridad de su gobierno. La portavoz socialista también denunció que la viceconsejería de Educación ha enviado a los tutores de Secundaria una encuesta para detectar las necesidades del profesorado con preguntas -relacionadas con sus creencias religiosas o políticas- que “atenta contra la libertad de docencia”.

La portavoz del Grupo Socialista en la Asamblea de Madrid preguntará a la presidenta regional en el próximo Pleno si las universidades madrileñas son prioridad de su gobierno. La pregunta obedece al recorte presupuestario que Aguirre ha planteado a estos centros en los Presupuestos Regionales de 2009. “Estamos hondamente preocupados porque los presupuestos para el próximo ejercicio contemplan un recorte del 4,4% en términos globales para la universidad, un tijeretazo que llegará hasta el 47% en las inversiones”, señaló.

A juicio de Menéndez, Aguirre no considera las universidades madrileñas una prioridad, “así que desde el PSOE realizaremos todo el esfuerzo necesario para que, a través de enmiendas parciales, esta situación se corrija ya que consideramos a las seis universidades públicas y a sus 250.000 estudiantes como uno de los principales capitales de la Comunidad de Madrid para transformar el modelo de desarrollo regional. Mucho nos tememos que la presidenta regional tenga, con este recorte, la intencionalidad de favorecer a las privadas”.

Encuesta a los tutores de Secundaria

La portavoz socialista aprovechó la comparecencia ante los medios de comunicación para denunciar que la viceconsejería de Educación ha enviado a los tutores de Secundaria una encuesta, en teoría para averiguar las necesidades del profesorado, plagada de preguntas “ajenas a esta detección y dirigidas a la intromisión en su labor educativa”.

El test plantea cuestiones al docente sobre su creencia religiosa, si practica o no, si estas creencias influyen en su trabajo, si milita en un sindicato, si está orgulloso de ser español o si lleva a sus hijos a un centro público o privado. Aunque la encuesta es anónima, en la misma se le pregunta cuántos años lleva el profesor trabajando en el centro, dónde nació y su edad, datos con los que fácilmente se puede averiguar quién es la persona que contesta. “En cualquier caso no es un estudio para detectar necesidades del profesorado, es un ataque a la libertad de docencia”, concluyó Menéndez.

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